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Exportar y/o morir

sábado, 22 de marzo del 2008 a las 12:01
Recuerdos del presente

Exportar es morir

Humberto Vacaflor

Fue Gonzalo Sánchez de Lozada quien propuso al país la consigna de “exportar o morir”. Entonces, el país meditó mucho, entendió el mensaje y decidió exportarlo a él.
Eso de exportar presidentes es una costumbre muy arraigada entre los bolivianos. Forman parte de las exportaciones tradicionales.
La exportación más dramática de un presidente boliviano fue, probablemente, la de Mariano Melgarejo. Su consigna personal, mientras huía hacia la frontera con Perú, perseguido por furiosos paceños, era “llegar a Yunguyo o morir”.
Cuando se ponen de mal humor, los paceños hacen escapar no solamente a presidentes bolivianos. Un presidente peruano fue batido también por los paceños en una batalla extrañamente olvidada.
No se sabe cómo está ahora el humor de los paceños. Pero no habría que olvidar sus costumbres. Yunguyo es siempre una opción para los que están alojados en el Palacio Quemado.
En Bolivia, los cambios de consignas marcan los cambios de gobiernos. Este gobierno, por ejemplo, está mostrando que se guía por la consigna de “exportar es morir”. Quiere matar a los que exportan. Odia las exportaciones, sobre todo las legales. Las considera una actividad mezquina, inspirada en el sucio instinto capitalista de ganar dinero.
Si en algo son buenos los miembros del gobierno es en frenar las exportaciones. Tuvieron mucho éxito hace un mes, cuando hicieron diligentes gestiones para conseguir que Brasil y Argentina compren menos gas boliviano. Es que el gobierno odia que esos dos países hermanos se hagan dependientes del gas boliviano en lugar de desarrollar sus propias potencialidades. Es de egoístas crear ese tipo de dependencias. El esfuerzo valió la pena, porque ahora Brasil, gracias a que Bolivia es un país desprendido, se ha convertido en una potencia petrolera mundial y Argentina ha decidido buscar nuevos yacimientos en su territorio, además de comprar gas desde países lejanos, bien lejos de Bolivia.
La política de la buena vecindad, bien entendida, consiste en romper ataduras. Como dice el poeta: “para que nada nos separe, que no nos una nada.”
En estos días, la fobia del gobierno boliviano contra las exportaciones se ensañó con los que exportan aceite comestible. Se esmeró en la puesta en escena. El gobierno denunció que los exportadores habían olvidado que el primer deber que tienen es atender la demanda interna. Para demostrarlo tuvo que jugar con las cifras y violar las estadísticas.
Utilizó cifras sobre las exportaciones de aceite que en nada se parecen a la realidad, pero que sirven para crear un clima contrario a la actividad exportadora. El principio que guía el comportamiento del gobierno es “impactar o morir”.
El presidente Morales mostró su aversión a las exportaciones con un gesto heroico: repitió en público cifras equivocadas. Dijo que en enero y febrero los aceiteros exportaron 365.000 toneladas sabiendo que la cifra verdadera era 54.000 toneladas. En lugar de dar la cifra correcta, que le había entregado la aduana, optó por decir la incorrecta, por más absurda que parezca, de la ministra Tsunami Rivera. (Nunca Bolivia exportó más de 270.000 toneladas en un año.) Es que se trata de una cuestión de principios. Si odias las exportaciones tienes que demostrarlo incluso haciendo el ridículo. Y el presidente es un hombre de principios.

Condiciones para la rendición

lunes, 17 de marzo del 2008 a las 11:33
Recuerdos del presente

Una rendición dolorosa

Humberto Vacaflor

Las oficinas de las petroleras están alfombradas con pieles de tigres, de todos los tigres que se atreven a desafiarlas. Al final, las petroleras imponen sus condiciones, como está ocurriendo en Argentina, donde la señora Cristina de Kirchner está corrigiendo la política de su esposo y dando a las empresas los márgenes de utilidades que ellas quieren.
Las duras medidas que había aplicado Néstor Kirchner contra las petroleras, con altos impuestos y bajos precios para el mercado interno, provocaron un descenso de la producción tan grave que ahora Argentina tiene que importar gas natural licuado de ultramar, en vista de que no puede confiar en el gas boliviano. Dice el acta de rendición firmada ahora por Cristina que las petroleras podrán tener "márgenes razonables de retorno" de sus inversiones.
Y los bolivianos sabemos lo que son esos márgenes razonables. Son los que obligaron a rebajar la carga tributaria que Evo Morales quería de 82%, a solamente 56%. Ahora se sospecha que el maestro rural Santos Ramírez traiga la misión de hacer nuevas concesiones a las petroleras para que vuelvan a invertir. Claro que quizá no le ayude el haber comenzado su gestión de nuevo presidente de YPFB designando a su antiguo asistente en el senado, Guillermo Aruquipa, como Vicepresidente de Operaciones de la empresa. En toda la historia de YPFB ese cargo fue reservado a profesionales del ramo con 20 años de experiencia, por lo menos. Poner allí a un asistente, es decir mensajero, del senado, es un insulto a la industria petrolera y una garantía de fracaso.
De todos modos, el maestro rural deberá ocuparse de entregar las fórmulas de rendición. La huelga de inversiones bajas, o nulas, que cumplieron las petroleras ha provocado el resultado esperado. Ha caído tanto la producción de gas natural en Bolivia que ahora el país ha sido borrado de las listas de posibles proveedores en la región. Para que vuelva a ser tomado en cuenta, las petroleras tendrán que invertir, lo que ocurrirá cuando se haya entregado el acta de rendición. Una nueva piel de tigre se habrá añadido a la alfombra.
Esto de firmar actas de rendición no es cosa fácil. Al presidente Morales y a su vice, por ejemplo, les está costando mucho firmar la otra rendición, la política.
Propusieron refundar el país pero olvidaron preparar su propio proyecto de nueva Bolivia. Decretaron el histórico borrón y cuenta nueva pero no prepararon su proyecto. En su lugar, entregaron una especie de pliego petitorio de revanchismos nostálgicos al que llamaron "nueva constitución".
Lo que provocaron es que surja, imparable, el proyecto que estaba listo, el que había nacido del deseo de la inmensa mayoría de bolivianos de contar con un Estado moderno, que reduzca el centralismo al mínimo y que potencie a las regiones.
Ahora, los expertos cubanos le han dicho al presidente Morales que no se atreva a seguir hablando de referéndum revocatorio, porque no llegaría a tener ni 35% de apoyo. Esa es la medida exacta de la confrontación de los proyectos de refundación. La cifra coincide con la estadística según la cual 64% de los bolivianos se reconocen como mestizos, es decir como bolivianos.
Han llamado al cura para entregar la rendición. Pero les cuesta.

Vecinos agradecidos con ineptitud boliviana

martes, 11 de marzo del 2008 a las 11:27
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Los vecinos agradecidos

Es probable que en el futuro los países vecinos recuerden esta época con un sentimiento de agradecimiento hacia Bolivia, por haberles empujado a buscar soluciones alternativas al inseguro gas natural boliviano.

Los mejores resultados los tiene Brasil, que ahora está produciendo 53,5MM m3/d de gas natural gracias a que la incertidumbre de la provisión boliviana empujó a Petrobrás a buscar nuevos yacimientos. El año pasado, la oferta de gas brasileño era sólo de 24,7MM m3/d, y se estima que el año 2011 llegue a 71,3MM m3/d.

Las reservas de gas de Brasil están entre 70TCF y 80TCF, casi el triple que las bolivianas. El Brasil está tomando previsiones ante la posibilidad de que su propia producción no abastezca la creciente demanda interna, pero ni se le ha cruzado por la mente pensar en recibir mayores volúmenes de gas boliviano, como era la idea hasta hace dos años. Ahora, Brasil instala plantas de regasificación para importar gas GNL. El presidente Lula da Silva prefiere hablar con Bolivia sobre plantas hidroeléctricas.

Un país que está agradecido desde ahora con Bolivia es Perú, donde la semana pasada se otorgó la autorización ambiental para la construcción del gasoducto de 34 pulgadas de diámetro y 408 Km de extensión para el proyecto de exportación de gas natural licuado a razón de 18,9MM m3/d.

El presidente peruano, Alán García, tenía la idea clara desde el principio, pues cuando el gobierno boliviano estaba tomando medidas contra las petroleras él las estaba invitando a operar en Perú. La invitación más clara fue la que hizo a Petrobrás, justamente cuando el presidente Morales y su ministro de entonces, Andrés Soliz Rada, estaban haciendo el show de la nacionalización en el campo San Alberto. Ahora, García está cosechando esa fe en las petroleras y se debe estar felicitando por haber tenido tan buenos reflejos.

No se conocen todavía las cifras de las reservas de Perú después de los últimos descubrimientos pero la prensa limeña está hablando de más de 20TCF,lo que pone a Bolivia en el inminente riesgo de pasar a tener las cuartas reservas más grandes de Sudamérica después de haber tenido las segundas.

Argentina también tendrá que agradecer a Bolivia en el futuro. Para comenzar, la crisis de la producción de gas boliviano se presenta antes de que se haya construido el gasoducto de noreste, que iba a costar más de US$ 1.000MM, pero que ahora está sometido a una prudente espera. La señora Cristina Fernández no puede equivocarse como su marido y ahora necesita dar soluciones a la crisis energética de su país. Además de poner en la congeladora el gasoducto ampliado hacia Bolivia, el gobierno argentino construye una planta de regasificación en Bahía Blanca. Y, eso sí, la señora de Kirchner ha decidido dar garantías para la inversión petrolera en territorio argentino y en la plataforma continental submarina. Petrobrás, la empresa petrolera latinoamericana con mayor experiencia en perforación de pozos petroleros en el lecho marino, está preparando sus equipos para operar en Argentina.

Sólo Chile no encuentra soluciones. Pero ni siquiera por eso a sus gobernantes se les ocurre hablar del gas boliviano.

Evo y Diocleciano

sábado, 01 de marzo del 2008 a las 16:15
Recuerdos del presente

Un extraño festejo

Humberto Vacaflor

En la plaza Murillo de La Paz se realizó el viernes 29 de febrero de este año bisiesto una extraña ceremonia. Unos ciudadanos llegados del agro y vestidos con ropa de fiesta aplaudieron al presidente Evo Morales por la aprobación de unas leyes que él describía como la obra maestra del revanchismo histórico.
Los paceños, indiferentes, seguían sus actividades normales, acostumbrados como están a la presencia de aspirantes a dictadores que en la misma plaza Murillo intentaron otras veces iniciar largos reinados. Ellos estaban molestos con la inflación.
Con ponchos de todos los colores y con música, unos 2.000 ciudadanos traídos del campo reflejaban el aislamiento en que quedó el presidente Morales. La noche anterior, a las patadas, había logrado la aprobación de unas leyes que el resto del país decidió ignorar.
Cerca de allí, el vicepresidente se felicitaba de haber sido tan astuto al encerrar a unos parlamentarios de la oposición con el pretexto del diálogo y la concertación pero sólo para evitar que lleguen al Congreso. Era la tercera vez que se aprovechaba de la ingenuidad de los opositores. Estaba feliz. Como engatusador lo hace mejor que como terrorista. La última vez que mandó a volar una torre de electricidad olvidó decir a los aprendices de terroristas que cuando se enciende la guía de la dinamita hay que correr;  no ponerse a soplarla creyendo que está apagada. Los dos murieron y la torre quedó intacta. Cuando el vicepresidente dice que aprendió a matar en el Altiplano no se refiere a esos dos aprendices.
En el Prado, miles de ciudadanos estaban marchando para exigir al gobierno que aplique su propio DS por el cual había prohibido la venta de ropa usada traída del exterior, pero que dejó en suspenso por razones electorales.
Todos los bolivianos estaban angustiados con la inflación. El gobierno había tomado medidas con el pretexto de combatirla, pero apuntando a perjudicar a los productores. Prohibió la exportación de algunos productos del agro. Prohibió las exportaciones legales. Las otras, como las de coca, no tienen por qué preocuparse.
En el frente de la inflación, que es el verdadero enemigo a muerte del gobierno, las medidas eran ingenuas. Se decretó cárcel para los especuladores. Y se aprobó un premio a los delatores.
El emperador romano Diocleciano, en el siglo III, fue el primero que quiso combatir la inflación atacando a los vendedores en lugar de alentar la producción de alimentos. Decretó la pena de muerte para los especuladores. Dicen sus biógrafos que Diocleciao era “cruel y sanguinario”. Había llegado al poder tras 50 años de agitación política, en una época de inestabilidad económica y moral, de guerras “casi innecesarias”. Era de origen humilde, “astuto e inteligente”.
El problema de este antecedente histórico es que la inflación romana no cedió. Había comenzado criticando a los productores, a “los hombres que nadan en su riqueza”. Provocó guerras internas. Cambió la moneda. Pero nada consiguió. Tres años después de iniciada la campaña contra la inflación, Diocleciano terminó dando a los ricos productores millonarios incentivos, para que produzcan más. Se retiró de la política y se fue a atender una chacrita que tenía en Salona. Su aporte fue haber creado el impuesto a la prostitución.

La hora de la vergüenza

domingo, 24 de febrero del 2008 a las 00:31
Recuerdos del presente

Ahora, la vergüenza

Humberto Vacaflor

El diario brasileño “O Estado de Sao Paulo” dijo el viernes que Bolivia puso en venta algo que no tiene: el gas natural. El titulo del artículo es más preciso: “El (inexistente) gas boliviano”.
Se critica a Lula por no haber tomado previsiones para enfrentar el incremento de la demanda de energía en Brasil, pero Evo Morales y Néstor Kirchner lo hicieron peor, dice el diario. Porque Kirchner convirtió un país que exportaba petróleo y gas en un país que vive en déficit energético crónico. Y Morales firmó contratos para vender un gas que Bolivia no tiene debido a que él no supo garantizar las inversiones.
En el desenlace está la vergüenza de ver al vicepresidente, hace diez días, y al presidente, ayer, pidiendo al presidente de Brasil que condene a los brasileños a un invierno sin calefacción porque son amigos de la “revolución boliviana”. O porque quieren ayudarlo a terminar con las desigualdades que existen en Bolivia.
El mensaje completo, de los hechos y de las palabras, es lamentable. Quiere decir: la tarea de acabar con las desigualdades bolivianas es de los países amigos, porque del gobierno boliviano sólo se puede esperar mucha demagogia y un criterio negativo de la eficiencia.
Es el triunfo de la Bolivia pedigüeña, porque si encuentra un tesoro lo malgasta y hace todo lo posible por perderlo. La idea es recibir ayuda hasta el fin de los tiempos. Y que se le perdonen los pecados porque se trata de un país pobre. Quizá lo único que le interese sea preservar el espacio para los pecados.
No podemos acabar con la coca porque no tenemos ingresos suficientes de otros sectores. (Y si surgieran esos ingresos, nosotros nos ocuparíamos de hacerlos desaparecer).
El papelón de Buenos Aires no es un accidente, ni la maldición de la pachamama: ha sido fabricado poco a poco, paso a paso. El que el presidente de Bolivia se haya visto obligado a pedir a los países compradores de gas natural que por favor olviden los contratos suscritos (uno de ellos por él mismo), es una vergüenza para los bolivianos.
Las inversiones no llegan (y no llegarán) porque el gobierno demoró un año entero en elaborar los nuevos contratos, mientras el presidente insultaba a las empresas petroleras. Cuando fueron firmados los contratos, en medio de un espectáculo vergonzoso de los colaboradores del presidente, se anunció que serían cambiados. Y, en efecto, en el proyecto de nueva constitución se anuncia que los contratos petroleros serán reemplazados.
Esta incertidumbre tenía que producir efectos. La empresa Total se ha ido definitivamente. Y la British Gas anunció que no invertirá una sola libra en Bolivia mientras no exista estabilidad política y jurídica.
La escena final, en que el presidente estuvo repitiendo las súplicas que había pronunciado el vicepresidente, fue resultado de esos hechos. Quise escribir errores, pero quizá no lo fueron.
Porque a veces surge la sospecha de que quizá la idea es destruir Bolivia. Hacer que no quede piedra sobre piedra, para que quienes queden junto a las ruinas construyan una Bolivia diferente. El problema que pone en dificultades esta sospecha es que el gobierno no tiene una idea clara de la nueva Bolivia que quiere construir, como se observa al leer el proyecto de constitución que aprobaron sus seguidores.

País no apto para cardiacos

domingo, 17 de febrero del 2008 a las 16:07

Hay una embajadora que está muy afligida en La Paz porque no logra entender a los bolivianos, a pesar de que ella también habla castellano.

La embajadora había enviado a su país un informe en que anticipaba que en diciembre iba a estallar la guerra civil en Bolivia. Seguramente se guió por las fechas de aprobación de la Constitución y las amenazas de las regiones opositoras.

Pero en diciembre no pasó nada, aparte del espectáculo en que los asambleístas del MAS aprobaron más de 400 artículos levantando la mano sólo al escuchar el número de cada uno de ellos.

Es probable que la embajadora haya cometido aquel error guiada también por el hecho de que en noviembre los periodistas de Sucre decidieron asistir a un apresurado curso de corresponsales de guerra. Eran los días en que La Paz y Sucre se estaban mostrando los dientes y el curso cumplió el propósito de elevar la tensión.

No está sola la embajadora en esto de alarmarse por la situación de Bolivia y creer que, de veras, los bolivianos o se van a trenzar en una guerra o se van a dividir.

Cuando estaba fracasando el diálogo de enero, y todo hacía prever que estallara lo que hace tanto tiempo se viene incubando en Bolivia, otro extranjero perdió los nervios. Marco Aurelio García, asesor del presidente brasileño Lula da Silva, decidió insultar a la oposición boliviana llamándola parásita.

Los bolivianos, de ambos frentes, se extrañaron con semejante improperio. La oposición llegó a pedir al canciller Choquehuanca que haga alguna representación diplomática, escrita o no, y en cualquier idioma.

El brasileño había perdido la compostura justamente en los días en que los bolivianos acababan de ingresar al carnaval, lo único serio que hay en Bolivia. Ninguno de los frentes se insultó por esos días y el único adjetivo llegó desde Brasil, de un amigo del Gobierno que se había hecho ganar por los nervios.

Hace pocos días, el vicepresidente García Linera fue a Brasil y en lugar de agradecer el gesto amistoso del asesor García hacia el Gobierno, pidió a Lula y a Petrobras que reduzcan sus compras de gas. Es decir que les pidió que, como gesto de amistad, no solamente insulten a los bolivianos de oposición, sino que acepten ceder parte de su cuota de gas natural, nada menos que a los argentinos. Era mucho pedir.

La realidad boliviana se ha convertido en una guerra, es cierto, pero una guerra de nervios para los extranjeros. Es un país al que los vecinos tienen que soportar, cada vez con más esfuerzo.

Por momentos quisieran ponernos un bozal. O por lo menos silenciar los ruidos que produce Bolivia con tanta frecuencia. Quisieran cerrar sus ventanas, y ponerles vidrio doble, para no escuchar los gritos.

Hay expertos extranjeros, incluso de nivel académico, que han hecho anuncios casi tan puntuales como el de la embajadora sobre la guerra civil o la división de Bolivia. Y siguen esperando.

Ahora la fecha que pone nerviosos a los extranjeros es el 4 de mayo, cuando debe realizarse el referéndum cruceño por el estatuto autonómico. Ha comenzado la guerra de nervios, con el Presidente llamando a las armas, pero todos sabemos que dentro de unas semanas, o unas horas antes del 4 de mayo, alguna solución ha de surgir.

Bolivia no es para cardiacos.

*Humberto Vacaflor G.
es periodista

Lo bueno de un gobierno malo

domingo, 10 de febrero del 2008 a las 02:41

Recuerdos del presente

 

La importancia de los malos gobiernos

 

Humberto Vacaflor

 

Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos tienen una sola cosa en común, pero muy firme: ninguno de ellos propone seguir las políticas de George W. Bush. Más todavía: todos ellos, demócratas y republicanos, quieren hacer lo contrario.

Ese es el aporte, la herencia de Bush. Ha unido a los norteamericanos; ahora todos ellos saben lo que es un mal gobierno.

Cada quien aporta con lo que puede. La mejor contribución de Bush a su país será su salida de la presidencia. Dejará un país con ideas claras, bien ubicado.

Los efectos de este aporte comienzan a verse en el proceso de la elección del sucesor. Si hasta da la impresión de que los norteamericanos hubieran tomado una purga política durante ocho años.

Nunca antes la democracia de Estados Unidos se había mostrado tan vigorosa como ahora. A tal punto que está dando un espectáculo que tiene en suspenso a todo el mundo, un espectáculo tan sencillo como elegir a sus candidatos mediante un método tan antiguo como la democracia. El espectáculo da vigor a la democracia en todo el mundo. Es mucho más eficiente que todas las guerras que Estados Unidos hace regularmente en diferentes lugares del mundo con el propósito o el pretexto de defender la libertad y expandir la democracia.

Y esa es una contribución de Bush, el resultado de su pésima gestión, que terminó siendo didáctica. Su mérito es haber escarmentado al electorado de su país.

Parece que el método de cometer un error y luego corregirlo y así ir avanzando hacia un buen camino no es solamente de los hombres, sino también de los pueblos. Errar es humano, pero también es colectivo, de una sociedad.

Los malos gobiernos, como el caso que nos ocupa, se convierten en puntos de referencia: marcan la dirección que se debe evitar. Siempre hay el riesgo de que, por corregir un error, el electorado termine con un gobierno peor. Los bolivianos sabemos muy bien de eso. Pero para evitar ese riesgo, los norteamericanos se han lanzado a una campaña electoral diferente. Las primarias que ahora se están desarrollando son las primeras en que los candidatos compiten con ideas, dicen los informes. Y eso, por supuesto, sorprende a todo el mundo. Pero da una idea de lo que fueron las elecciones anteriores.

Quizá la determinación de los norteamericanos de corregir el error no sería tan firme como lo es ahora si es que no hubieran reelegido a Bush. Tendrían ellos que saber que en el mundo entero, ese mismo mundo que ahora los admira por su democracia, nadie entendía cómo pudieron reelegirlo.

Lo cierto es que ahora están en el camino correcto, han admitido su pecado y tienen el propósito de enmendarlo.

Para mejorar todavía más la imagen de la democracia de Estados Unidos, muy cerca de allí, en Cuba, acaba de darse un espectáculo democrático menos emocionante. Y casi deprimente. El informe oficial dice que en las elecciones parlamentarias de Cuba, Raúl Castro logró 99,3% de votos y Fidel Castro 98,7%.

Pero ahora se sienten vientos de renovación en Cuba. Lo que no ha conseguido el absurdo bloqueo de tantos años, llevar libertad a Cuba, parece más cerca ahora debido a la gigantesca lección que está dando Estados Unidos.

Es increíble los alcances que puede tener el propósito de enmienda de una potencia.

 

 

 

El choque inevitable

lunes, 04 de febrero del 2008 a las 12:59

El choque inevitableCh

oque inevitable

La tensión política que vive Bolivia tiene ahora fecha definida, luego de que el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, decidió que el 4 de mayo se realice el referéndum para la aprobación del estatuto autonómico. Esta decisión no ha congelado el carnaval, pero ha abierto una de las esperas más nerviosas de la política boliviana.

Si los cruceños aprobaran su estatuto por una mayoría clara, como se presume que ocurra, el país habrá adoptado el régimen autonómico como lo desean ellos y no como lo ha diseñado la constitución política del MAS. Una región habrá impuesto su criterio sobre autonomía a todo el país, pues se presume que muy pronto Pando, Beni y Tarija sigan los pasos de Santa Cruz.

El gobierno no ha reaccionado a esta decisión de los cruceños, pero no tendría que quejarse, pues ha hecho todo lo posible por romper el clima de diálogo que se había abierto el 7 de enero en la reunión del presidente con los prefectos.

En efecto, el gobierno consumó su proyecto de crear el Bono Dignidad usando el dinero del IDH que pertenecía a las prefecturas a pesar de que había ofrecido cambiar su actitud. En respuesta, la prefectura de Santa Cruz avanzó también sus piezas, definiendo la fecha para el referéndum.

Lo que puede pasar ahora, dicen los expertos, es que el 5 de mayo Bolivia ingrese al régimen autonómico, ya sea que la nueva constitución se apruebe o no a través de otro referéndum.

El gobierno del MAS puede hacer ahora lo que desee con el texto que aprobó de manera irregular en Sucre y Oruro: los departamentos autonómicos, encabezados por Santa Cruz, tendrán su propio proyecto nacional.

La posibilidad de que el texto de constitución del MAS sea modificado para que conviva con los estatutos autonómicos, o viceversa, había sido mencionada en el diálogo del presidente con los prefectos, pero esa posibilidad fue desechada por la línea dura del gobierno. En respuesta, la línea dura de las prefecturas de la "media luna" dio un paso adelante en su proyecto autonómico.

El ex senador José Luís Carvajal dijo este fin de semana que la crisis podría llegar cuando Tarija y Santa Cruz anuncien que han decidido manejar por su cuenta los recursos provenientes de la venta del gas natural. En ese momento la crisis se habrá convertido en conflicto regional.

Como en otras oportunidades, la tensión política boliviana ha llegad esta vez a un nivel extremo. La diferencia respecto de anteriores crisis es que esta vez la posibilidad de un acuerdo depende de actores que no tienen la menor intención de ceder.

El antiguo proyecto de descentralización política, que incluso provocó una guerra civil en 1899, choca ahora con el proyecto centralista del gobierno del MAS.

El espectáculo que se avecina no es apto para cardiacos. Salvo que Bolivia saque alguna carta de la manga, que deje las cosas como están. Pero esta vez un acuerdo parece imposible.

 

Versionero político

 

• El gobierno está dividido respecto de la respuesta que piensa dar a Santa Cruz y su referéndum del 4 de mayo.

• Un sector del gabinete de ministros sugiere que el gobierno ceda en el tema del IDH a cambio de que Santa Cruz acepte el diálogo.

• Pero otro sector exige que no haya concesión alguna y que se prohíba el referéndum desde la CNE.

• La cancillería coordina con su par de Chile para hacer el anuncio de la concesión de mayores facilidades portuarias en Iquique.

• El anuncio será hecho en marzo, pero Chile no acepta todavía dar una solución al tema Silala.

• Para que José Miguel Insulza llegue a La Paz el gobierno boliviano debió comprometerse a no tocar el tema de la reivindicación marítima durante tres meses por lo menos.

• El gobierno boliviano aceptó no mencionar el tema de soberanía, como lo ha pedido con insistencia el gobierno chileno.

• Las FFAA de Bolivia han sido convocadas por el gobierno del MAS a aceptar la reanudación de relaciones diplomáticas con Chile.

• La reanudación de relaciones diplomáticas ha sido definida como un gran triunfo de Chile por militares opuestos a la medida.

 

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