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Un cambio de corruptos

sábado, 06 de diciembre del 2008 a las 12:45
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Recuerdos del presente

El precio de la paz

Humberto Vacaflor

Alfredo Stroessner, que estuvo en la presidencia de Paraguay durante 34 años, hasta que fue derrocado en 1989, solía definir al contrabando y al uso que su régimen hacía de esa actividad, como “el precio de la paz”.
Fue el primero en Sudamérica que tuvo la idea de poner a militares en los cargos de control de las aduanas para que administren el contrabando. Tres décadas estuvieron los militares paraguayos muy ocupados en esas tareas, hasta que convirtieron al contrabando en la mayor actividad económica de su país. No tuvieron tiempo para derrocar a Stroessner, que es lo que él quería.
El método, se podría decir, ha sido probado. El efecto lateral, quien sabe no deseado, de la aplicación de este método en Paraguay, fue el debilitamiento de las Fuerzas Armadas, a través de su desprestigio.
El derrocamiento de Stroessner, en febrero de 1989, se produce cuando el régimen de administración del contrabando y la ilegalidad había incursionado en el manejo también del narcotráfico y del terrorismo.
El problema en que está ahora el gobierno del presidente Evo Morales surge de un intento de pasar la administración del contrabando a los militares. Hasta ahora, los gobiernos bolivianos habían optado por confiar la administración del contrabando a personas o familias que se comprometían a entregar parte del botín al partido gobernante. Se sabe de esposas de presidentes que estuvieron a cargo de estas tareas, con mucha eficiencia.
El manejo de esta corrupción, la administración de estos pecados, era algo conocido. Los encargados tenían que entregar parte del botín a la familia y parte al partido. Si lo hacían bien, se quedaban con algo y conservaban el cargo. Sabían que la lista de los aspirantes a reemplazarlos era muy larga.
Y llega al gobierno del cambio. Por lo que se ha sabido en estos días, lo que ha hecho es cambiar a los administradores de los pecados del país con un criterio diferente. No ha terminado con los pecados; ha cambiado a sus administradores. Ha puesto a un ministro a cargo del negocio, pero se ha propuesto comprometer a las Fuerzas Armadas también, quien sabe con el criterio de pagar “el precio de la paz”.
Cuando ha llegado este fin de semana, el gobierno no atinaba a reaccionar ante este aluvión de malas noticias. El intento del presidente Morales de atribuirlas a la derecha fascista y racista no ha convencido ni siquiera a Román Loayza. Tiene que explicar cómo es que él mismo, el presidente, no dio la ayuda que le pidió el ex presidente de la Aduana, general César López, quien hace ahora la denuncia. Y cómo es que el ministro Juan Ramón Quintana cometió la torpeza de reunirse con contrabandistas en el Palacio Quemado. Stroessner los hubiera cambiado de inmediato.
Lo peor es que este aluvión vino a aguar la fiesta que el gobierno había preparado para festejar el informe del Unasur sobre Cobija. Iba a ser el mayor triunfo diplomático del gobierno. Iba a justificar todo lo hecho en Cobija. Todo estaba listo para el festejo. Iba a ser la consagración del gobierno del cambio. Y viene a descubrirse que, en realidad, todo fue manejado por un torpe administrador del contrabando. Y que este es un gobierno mata-cambio.
Qué lástima. Otra vez será.

La crisis enfrenta a la propaganda

sábado, 29 de noviembre del 2008 a las 14:39
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Recuerdos del presente

Un duelo de titanes

Humberto Vacaflor

Poco a poco, como ocurre en el mundial del fútbol, se ha llegado a una final, aunque ésta es inédita. Están ahora, en una esquina, la crisis económica provocada por decisiones equivocadas tomadas por el gobierno en tres años y, en la otra, el excelente, el imbatible, el incomparable y nunca visto equipo de propaganda del gobierno.
La crisis económica está muy bien armada. La ventaja que tiene es que su fuerza aumenta con los días, con cada nueva decisión que toma el gobierno, con las incontenibles declaraciones del presidente Evo Morales y de sus colaboradores.
Por otro lado, el aparato de propaganda ha salido triunfante hasta ahora de problemas muy difíciles. Los conocedores dicen que los dos Pablos, operando en coordinación con Wálter, son los genios que manejan el equipo.
La crisis está muy fuerte. Está golpeando a los sectores petrolero, minero, agrícola y manufacturero, con mucha fuerza. Y ahora espera refuerzos, cuando comiencen a llegar las repercusiones de la crisis financiera internacional. Hasta ahora, la crisis es sólo boliviana; una crisis autoinflingida. Es resultado de tres años de coherentes y muy bien meditadas políticas equivocadas.
En el equipo de propaganda no hay temor, pero alguno de sus miembros ha hecho unas recomendaciones con cierto tono de preocupación. Uno de los Pablos publicó en un medio del que el equipo es propietario un artículo en que dice que el gobierno debería comenzar a preocuparse por la crisis económica. No es que esté pidiendo refuerzos; lo que quiere es que el gobierno deje de aumentar la potencialidad de la crisis.
La crisis sólo aumenta de tamaño, como una bola de nieve, que crece con cada vuelta que da. No menosprecia al equipo de propaganda; se limita a crecer todos los días y a aumentar su fuerza.
El equipo de propaganda está formado por los tres mencionados y muchos otros, que hacen de comparsa. Es todo un aparato, que incluye medios de comunicación estatales, otros que han sido infiltrados, aparte de los que fueron penetrados previo consentimiento, los que fueron comprados o los que están en la mira. El aparato sabe que cuenta con el poder persuasivo del terror ejercido ya contra algunos medios. Y tiene aliados, algunos disimulados, en organizaciones colegiadas y sindicales del periodismo. Sin contar con las ONG que formaron parte del equipo que produjo el ascenso al poder del imperio de la coca, o las de oportunistas que se sumaron a último momento.
Este es, de veras, un duelo de titanes. La crisis está muy fuerte. El aparato de propaganda cuenta con aliados pero también con un público poco exigente.
La crisis no se inmuta. Sigue avanzando y golpea, precisamente, a ese público poco exigente con el que cuenta el aparato de propaganda.
De allí surgen las preguntas que serán decisivas para la definición del duelo de titanes. ¿Cuánta dosis de crisis puede resistir el blindaje político del que goza el presidente Morales? ¿Es inmune a las crisis la economía de subsistencia en que han vivido siempre los sectores sociales que ahora son la base política del gobierno?
Es probable que el 25 de enero produzca el primer resultado de este duelo.

Las temerosas petroleras

domingo, 23 de noviembre del 2008 a las 18:37
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Recuerdos del presente

Los cambios petroleros

Humberto Vacaflor

El señor Saúl Ávalos, sexto ministro de Hidrocarburos del actual gobierno, con méritos similares a sus antecesores para ocupar el cargo, dice que llegó a un acuerdo con las petroleras para asegurar el suministro de combustibles al mercado interno.
La novedad que trae Ávalos es que no amenaza a las empresas con expulsarlas si no invierten, como hicieron sus antecesores. Tiene otro tipo de pecado: no sabe por qué no invierten las petroleras.
En este momento, no hay inversiones porque la disposición transitoria octava del proyecto de nueva constitución dice que los contratos vigentes, que el gobierno demoró un año en redactar, deben ser cambiados. En 2010 las petroleras deberán pasar a ser simples prestadoras de servicios.
No hay inversiones porque, además, los artículos 191 y 192 de aquel texto establecen que los pueblos originarios campesinos deberán fijar las nuevas reglas del juego para las operaciones económicas en sus territorios y que sus decisiones serán inapelables. Las petroleras sospechan que en esa instancia las reglas del juego empeoren todavía más para sus intereses.
Y hay otras causas para la falta de inversiones petroleras. El señor Enrique Costurera, presidente de Repsol-YPF, opina que con el petróleo en precios bajos será muy difícil que las petroleras operen en países donde rigen condiciones duras, como Bolivia o Venezuela.
Lo que se está viviendo ahora en el campo petrolero mundial es la reacción del mercado ante el nivel de delirio al que llegó el precio del crudo antes de esta crisis, de 147 dólares por barril en julio pasado. Y los países consumidores han comenzado a tomar medidas para no depender del petróleo que producen países regidos por gobiernos poco amistosos o impredecibles.
Argentina, por ejemplo, decidió poner como Plan B la posibilidad de recibir mayores volúmenes de gas boliviano. Julio de Vido, el hábil negociador petrolero de la dinastía K, dejó contento a Ávalos diciéndole que el futuro del gasoducto del nor-este argentino dependerá de la “capacidad de suministro de Bolivia”. Ávalos volvió con la ingenua idea de que el gasoducto estaba asegurado.
El Plan Gas de Brasil preveía que la producción interna fuera suficiente para sustituir al gas boliviano en 2009. Petrobrás pidió disculpas porque esa meta se cumplirá un año después, en 2010, pero se cumplirá.
Y las inversiones fluyen a Perú, donde las reservas probadas ya superan a las bolivianas y tienen la posibilidad de seguir creciendo. Las condiciones legales y tributarias serán fijadas por el Congreso Nacional de la República del Perú.
Los países consumidores están buscando alternativas, preferiblemente de producción propia. El año pasado, la demanda de gas de Estados Unidos consumió 19,5 TCF, un poquito más que las reservas probadas de Bolivia. Pero, gracias a nuevos yacimientos, las reservas probadas de norteamericanas no disminuyeron: crecieron en 46,4 TCF y ahora están en 237,7 TCF.
Y el precio del petróleo sigue cayendo. El crudo venezolano cayó a 40 dólares el barril y vino a explicar por qué Higo Chávez ha enmudecido de pronto.
Y una novedad, para cerrar: con el actual precio de la soya, el litro de biodiésel boliviano costaría cinco bolivianos, menos de la mitad de lo que cuesta el diésel venezolano.

Un triunfo amargo

domingo, 16 de noviembre del 2008 a las 17:49
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Recuerdos del presente

Un triunfo con sabor a derrota

Humberto Vacaflor

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) repitió la semana pasada en Austria su condena al acullico de coca, por pernicioso para la salud mental de quienes lo practican.
El pronunciamiento se produjo a los pocos días de que el senador masista Lino Vilca dijera que la estrategia económica de Bolivia tiene que apuntar a que se expanda el consumo de la hoja, sobre todo entre los chinos y los norteamericanos.
Cuando eso ocurra, dijo el senador, toda la producción de Bolivia y de los otros países productores de Sudamérica será insuficiente para atender la demanda. Y de esa manera se habrá encontrado la vocación económica definitiva de los bolivianos.
Este episodio se produce cuando el gobierno del presidente Evo Morales está terminando de cerrar, con una política de auto reclusión del país, todos los posibles mercados internacionales para los productos legales de Bolivia. El último acto de este cierre de puertas y ventanas llegó con el anuncio de la Comisión Europea de que ha perdido la paciencia con Bolivia y comenzará a negociar TLC bilaterales con Colombia, Perú y Ecuador.
Dice la revista brasileña “Veja”, en un artículo firmado por Duda Texeira, que Bolivia es “un país que quiere ser primitivo”. Y añade que el presidente Morales quiere destruir la economía boliviana porque se propone instaurar el “narcosocialismo”. El artículo del periodista brasileño que estuvo en Bolivia no fue reproducido por la prensa nacional.
Si asumiéramos que la sospecha de Texeira fuese correcta, el episodio de la semana pasada sería la comprobación de que la alternativa económica que propondría el presidente Morales está descartada, pues la comunidad internacional no aceptará que Bolivia viva solamente de producir coca, y menos de exportar sus derivados.
Por lo tanto, a la propuesta de la Bolivia cocalera sólo le queda a vía pecaminosa, la del narcotráfico. El consumo de la hoja, tal y cual, está condenado en el mundo. Este es un golpe muy duro al proyecto de instaurar el “imperio de la coca”.
Todo esto se produce cuando el presidente Morales vive un deprimente triunfo político. Su proyecto de tener la hegemonía del poder está más cerca que nunca, pero se encuentra con que los errores de su gestión de tres años han provocado un desastre económico.
Está a punto de lograr que se apruebe una constitución que refleja su pensamiento, pero quizá cambiaría todo eso por tener una economía no tan desastrosa. Quizá se conformaría con que por lo menos un sector de la economía legal estuviera firme.
Una pregunta que seguramente se hacen los expertos en política es hasta qué grado de crisis económica podrá soportar el blindaje político del presidente. ¿Son, de veras, inmunes a las crisis económicas sus seguidores, porque siempre han vivido una economía de subsistencia?
Un indicio de que él está preocupado es que ha perdido la noción de la realidad. Disparar misiles, en una sola semana, contra la Iglesia católica, la DEA, la CIA, la Unión Europea, el gobierno peruano y los contrabandistas de garrafas del altiplano muestra que ha llegado al delirio.
Cuando se han agotado sus temas y argumentos para hacer noticia y está quedando demostrado que no sabe gobernar, el caudillo pierde los estribos. Le pasó a Melgarejo.

El torpe estilo del MNR

domingo, 09 de noviembre del 2008 a las 11:54
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Recuerdos del presente

El torpe estilo del MNR

Humberto Vacaflor

Cuando el primer gobierno del MNR estaba llegando a su agotamiento, hacia fines de los cincuentas y comienzos de los sesentas, sus expertos en comunicación recomendaron aplicar métodos arcaicos para controlar al periodismo. En las redacciones de los diarios se instalaron unos escritorios especiales para los “censores”, unos señores encargados de decidir lo que se podía publicar y lo que no se podía publicar.
Con un lápiz de tinta (el bolígrafo todavía no había comenzado su monopolio), el censor marcaba en rojo lo que no podía decirse. Su fallo era inapelable.
Este estilo torpe era coherente con la primera decisión que tomó en materia de comunicación aquel gobierno, que fue cerrar el diario “La Razón” de mi paisano Carlos Víctor Aramayo. Y creó, en su lugar, aunque con muy poco éxito, “La Nación”.
Han pasado más de cuarenta años desde aquellos días y ciertamente la comunicación ha dado saltos tan grandes que da vértigo sólo pensar en todo lo que avanzó. Aquellos censores del MNR tenían que corregir textos escritos a máquina sobre unas hojas de papel sábana que eran retazos que quedaban de las bovinas del papel periódico.
La censura en el siglo XXI, por lo menos en este nuestro país, aplica la torpeza con más eficiencia. Los encargados de esta materia en el gobierno del MNR no habían pensado que podían penetrar las redacciones de los diarios o de los medios de comunicación con “comisarios políticos” que pueden torcer la tendencia de los medios.
Hay una famosa emisora paceña que cuenta con dos comisarios políticos y hay un famoso canal de Tv que ha tenido que incluir en su equipo a un “analesta” que define lo que está bien o lo que está mal. Y hay presiones de todo tipo a los medios de comunicación, presiones que comienzan a dar resultado.
El nuevo método utiliza también el terror. El hecho de que un improvisado terrorista haya recibido permiso del Palacio de Gobierno para viajar a Yacuiba y  poner una bomba a un canal de Tv el 21 de junio, y ahora haya recuperado su libertad a pesar de haber sido detenido en el momento del atentado, es un mensaje muy claro. El mensaje dice que cualquier medio le puede pasar lo mismo y que la mejor manera de cuidarse es aplicar la autocensura.
No es necesario poner escritorios especiales para los censores, aparte de los que ocupan los comisarios. Los golpes que reciben en la calles las y los periodistas de parte de “organizaciones sociales” son mensajes de advertencia, son métodos de censura mucho más eficientes que los que aplicaba el torpe MNR.
Quizá no dejen de ser torpes estos nuevos métodos, porque consisten en pegar a la gente o amedrentarla con supuestas listas de periodistas que podrían ser detenidos, pero son muy eficientes.
Y están los colegas que se acusan de “neoliberales” a los que no piensan como ellos, a pesar de que varios de ellos trabajaron para el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, el ícono del neoliberalismo. Ícono pero también torpe, porque, movimientista al fin, usó un día un canal que en realidad le pertenecía para insultarme porque yo me había opuesto a la privatización de YPFB y a la llegada de la Enron.
Eran los días en que los héroes de ahora estaban callados, preparando la llegada del imperio de la coca.

El miedo de los periodistas

martes, 04 de noviembre del 2008 a las 06:52
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Periodistas asustados

Los periodistas bolivianos no son de hierro.

La persistente campaña del gobierno y sus seguidores para atemorizarlos está dando resultados evidentes.

La semana pasada, algunos seguidores del presidente maltrataron a periodistas de medios independientes en la plaza de San Pedro de La Paz. Estaban cubriendo la acción de los grupos contrarios a que la justicia remita a la ciudad de Sucre al prefecto derrocado de Pando, Leopoldo Fernández. Y esos grupos decidieron golpear a los periodistas.

Unas horas antes, el presidente Morales había enfrentado a un periodista de La Razón que le preguntó si estaba bien expulsar a la DEA de Bolivia.

Ahora, los periodistas de todo el país se cuidan mucho en todo lo que hacen. La advertencia a los medios de comunicación es muy precisa: las mayorías mandan y las minorías obedecen, según repitió Carlos Mora, presidente del Comité Cívico Popular de La Paz, uno de los agresores.

El MAS ha logrado que en los medios de comunicación más importantes operen verdaderos "comisarios políticos".

En radio FIDES de La Paz operan dos de ellos, que a veces se enfrentan al propio director. En ATB la presión política logró introducir un "analesta" que opina siempre a favor del gobierno.

Se sabe de medios muy importantes donde los "comisarios políticos" aplican, incluso en contra de la voluntad del director, "listas negras" de gente a la que han decidido jamás entrevistar.

La detención de Jorge Melgar, un comentarista de Tv del Beni, fue un mensaje claro del gobierno. Y se completó con la liberación del subteniente George Nava, quien había sido detenido in fraganti después de poner una bomba en un canal de Tv de Yacuiba el 21 de junio pasado.

Los medios de comunicación han optado, con mucha razón, por cuidarse. Y los periodistas están haciendo lo mismo.

 

Nuestro propio octubre negro

martes, 04 de noviembre del 2008 a las 06:49
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Recuerdos del presente

Nuestro octubre negro

Humberto Vacaflor

El tsunami financiero que comenzó en septiembre y se agudizo en octubre en las economías del mundo todavía no se ha retirado. Queda la duda de la recesión que podría haber dejado en Estados Unidos, con efectos impredecibles en el resto del mundo.
Lo que sí tiene ya una forma precisa es el octubre negro de la economía boliviana. Casi no tuvo que ver con el tsunami mundial, pues fue el resultado de la gestión del gobierno del presidente Evo Morales exclusivamente, sin ayuda de nadie.
Nuestro tsunami autoinflingido fue total. No dejó sector de la economía en pie. Todas las estructuras fueron abatidas, sin excepción.
El embate fue despiadado en el sector de los hidrocarburos. Los cinco presidentes que tiene hasta ahora YPFB en lo que va de este gobierno y los cuatro ministros de Hidrocarburos han producido uno de los desastres mayores de que se tenga memoria en el sector.
La política de hidrocarburos produjo en octubre la primera propuesta para corregir el modelo. Ricardo Michel, vicepresidente de operaciones, propuso que se cambie la estrategia para atraer inversiones por la fórmula 50-50. No se sabe qué fue de su suerte. Ni el maestro rural Santos Ramírez ni el experto en el manejo de radiotaxis que hace ahora de ministro, Saúl Ávalos, han comentado el tema. El criterio de Michel, un profesional del sector, es que si las empresas no invierten quizá sea conveniente aumentarles el incentivo.
La estrategia de hidrocarburos ha producido la primera voz disonante mientras en la gestión hay un desastre total. No hay una sola gerente de YPFB que opere con eficiencia. En octubre se presentó escasez de todos los productos de la cadena. Faltó diesel, gasolina, GLP y gas natural. La señal más desastrosa llegó de Argentina, donde el gobierno decidió que si Bolivia tendrá gas sólo a partir de 2014, no es necesario construir ahora un gasoducto. El GNEA será terminado, sí, pero sólo para llevar a las otras provincias el gas del salteño Campo Durán, unos trece millones de metros cúbicos diarios. El 23 de octubre se dio el récord de la menor exportación diaria registrada hasta ahora: medio millón de metros cúbicos en lugar de los 7,7 millones acordados. Brasil, a su turno, sigue dando señales de su desconfianza. Una información oficial de Petrobrás hizo saber en octubre que algo falló en el plan por el cual debía anunciarse que se puede prescindir del gas boliviano en 2009, y que lamentablemente se demorará un año más.
La crisis de la minería estatal llegó en octubre, también por mala gestión. La caída de los precios en el London Metal Exchange fue extemporánea e innecesaria.
Con la prohibición de exportar aceites y oleaginosas desde marzo, el gobierno hizo que los exportadores no vendan en 400 dólares por tonelada y tengan ahora que resignarse con 200. El sector está herido.
Y las exportaciones de manufacturas a Estados Unidos han pasado a ser el arma con el cual el gobierno boliviano quiere derrotar al imperialismo. El castigo será lento pero despiadado. El imperio tendrá que rendirse si quiere recibir textiles bolivianos.
El presidente Morales dijo que la guerra va bien. Que el capitalismo está mal herido, mientras que la coca sigue fuerte. La idea es exportar la coca industrializada hasta Irán y Rusia.
Esperemos que el imperio se rinda pronto.

Un millón de monos

domingo, 19 de octubre del 2008 a las 11:48
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Recuerdos del presente

Un millón de monos

Humberto Vacaflor

Siempre me asombró el teorema de los infinitos monos. Lo creó el físico francés Émile Borel en 1913, cuando planteó que un millón de monos, aporreando un millón de máquinas de escribir por un tiempo indefinido, podrían producir cualquier libro de la Biblioteca Nacional Francesa.
La versión que escuché por primera vez decía que era probable que en un millón de años, alguno de esos monos escribiera el Quijote de la Mancha. La idea original de Borel, en su libro “Macanique Statistique et Irreversibilité”, era plantear la magnitud de un acontecimiento extraordinariamente improbable.
Por supuesto que uno tiene, a propósito de esto, la atrevida tentación de pensar en el proyecto de constitución política del Estado y sus numerosos redactores. Para ese caso calzaría mejor un chiste inglés que consiste en definir lo que es un camello: es, dice esta ironía, un caballo diseñado por un comité (o una asamblea). Una versión culinaria, y menos ofensiva todavía, dice que muchas manos en un plato causan arrebato.
No sabremos nunca si todos los asambleístas aporrearon diferentes máquinas de escribir o “laptops” durante los meses que estuvieron reunidos en Sucre, o si el texto, como dicen los opositores, llegó en un CD del exterior, oleado y sacramentado. Pero lo que sí está claro es que es un texto incoherente.
Quizá, como aconseja el teorema, haya que dar más tiempo a los redactores. O darles mejores condiciones para que trabajen, evitando, en todo lo posible, que para hacerlo deban refugiarse en un cuartel militar, como ocurrió en Sucre. Esa aproximación del proyecto de carta magna a la milicia no fue una buena idea. Fue el primer paso del proceso que nos condujo a lo que tenemos ahora, el pacto militar-cocalero, una versión desembozada del pacto militar-campesino que condujo René Barrientos en los sesentas. Entonces se hablaba de gorilas, pero sin relacionarlos con el teorema.
Los redactores de este proyecto olvidaron algunos detalles importantes. Olvidaron mencionar siquiera la República de Bolivia. Esta falla respalda la sospecha de que el texto llegó del exterior.
La omisión más conocida es que el texto no habla de la nación boliviana. Los opositores dicen que este olvido no es casual, porque los redactores quieren borrar toda la historia de Bolivia, hacer un borrón y cuenta nueva, que vendría a compensar, o a castigar, el hecho de que los pueblos originarios no fueron invitados a teclear la primera constitución, en 1825.
Hay que aclarar que en aquel momento, los famosos doctorcitos de Charcas hicieron el trabajo a pulso, con pluma y tintero. Faltaban ocho años para que en Marsella un tal Javier Progin inventara la máquina de escribir. Los autores de entonces se inspiraron en ideas llegadas de Europa, algo que parece haber ocurrido nuevamente ahora. Es la antigua envidia europea hacia España, sus capitanes y su idioma.
Algo que me preocupa es un descuido peligroso de quienes manejan el texto. No han dicho todavía cuándo entregarán las versiones en los 36 idiomas de las naciones reconocidas en el documento. No hacerlo dejaría abierta la sospecha de que las alusiones a esas “naciones” fueron hechas solamente por demagogia. Salvo que admitan que no existen los idiomas, lo que equivaldría a admitir que no existen las naciones. Y entonces habría que cambiar todo el texto.


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